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CLICKBAIT en Nutrición: El hambre de dopamina

Actualizado: 12 may

¿Qué es el clickbait y por qué tu cerebro lo prefiere antes que la ciencia?

Imagina que estás revisando tu teléfono y aparece un titular: Pierde 10 kilos en 7 días. Sin pensarlo y en tu búsqueda de una solución rápida, haces clic. Justo en ese momento y sin darte cuenta pasas de tomar una decisión nutricional a responder a un estímulo diseñado para explotar tu curiosidad.


Esto el clickbait en nutrición:  un vehículo hacia un contenido específico, que no tiene porqué ser cierto pero que puede afectar tu salud y crearte expectativas irreales.


En los últimos años hemos sido testigos como la alimentación se ha transformado en un tema de interés social pero sobre todo comercial, vinculado a una experiencia de consumo. Los titulares se especializan en generar inquietud, miedo o facilidad para atraer el interés de un gran público con un fin generalmente económico, no informativo.


Pero esto no es ajeno a las empresas. He visto cómo profesionales sanitarios se ven obligados a usar esta herramienta para que su contenido de calidad no quede enterrado en comparación con el intrusismo digital de personas sin formación que ganan visibilidad compartiendo "consejos" peligrosos que los algoritmos priorizan por ser emocionales o polémicos.


Ahora no solo competimos con la industria de alimentos malsanos, si no con pseudocientíficos.

Al parecer como hoy en día todos "sabemos de nutrición", es muy fácil tener una fórmula para desarrollar contenido que despierte curiosidad por mejorar el estado de salud de las personas.


De esta forma vemos cómo se generan titulares cuyo contenido suele estar basado en creencias culturales y resultados cortoplacistas que dan origen a productos milagrosos en el mercado bajo slogan del tipo: "mi abuela usaba esto”, “así se ha hecho siempre”, “una infusión para desinflamarte ,”pierde 10 kilos en una semana” , “ capsulas para sentirte mejor” ,“gominolas que aumentan el rendimiento”, etc..


Titulares sensacionalistas, que carecen de respaldo científico y en ocasiones exponen datos incompletos e inexactos, pero cuyo objetivo es el de atraer clics, obtener likes, miles de seguidores o clientes. Alejado totalmente de fomentar una educación nutricional y mejorar el estado de salud de las personas.


Infoxicación: Los datos demoledores del consumo digital en 2025

Esta estrategia no es inocua. El informe del Reuters Institute (1) — que viene siendo como la "biblia" de cómo consumimos información—, en su última edición del 2025 arrojaron datos demoledores para el sector de la nutrición y la salud. En el podemos leer que el 44% de los jóvenes entre 18 y 24 años declaran que las redes sociales son su fuente principal de noticias, por encima de los medios tradicionales. Señalando además, que en EEUU la dependencia de las redes como fuente principal ha pasado del 4% en 2015 al 34% en 2025.


En Europa tampoco nos quedamos atrás. El estudio del Eurobarómetro 2025 (2) indica que el 76% de los usuarios se "encuentran" con noticias de forma inesperada mientras navegan por ocio. Esto significa que no buscamos información nutritiva, sino que la información nos "asalta" mientras nuestra guardia crítica está baja.


Un informe más local realizado en la Comunitat Valenciana,  indicó que el 54% de los adolescentes utiliza las redes sociales como su principal fuente de información, lamentablemente casi la mitad de ellos no siempre puede identificar noticias falsas, y un 33% ni siquiera contrasta la información dudosa (3).


Las 3 consecuencias críticas de la desinformación estratégica

La priorización del clic sobre el rigor no sólo genera expectativas poco realistas sino consecuencias bastantes críticas.


  • Desinformación estratégica.

Titulares como : "Un experto en nutrición advierte de…", "El superalimento que nadie conoce…". Ayuda a vender suplementos o planes sin respaldo científico bajo la apariencia de "noticias urgentes".


  • Erosión de la confianza. 

Titulares como: "Retiran estos alimentos del mercado por contaminación química…", "Descubre como te engañan con este alimento…". Crea una alerta constante sobre la seguridad alimentaria, haciendo que el consumidor desconfíe de los organismos oficiales y del personal sanitario.


  • Impacto en la salud mental: 

Titulares como: "Adelgaza con este método infalible…", " El alimento que está dañando tu salud y no lo sabes…". Son promesas con soluciones mágicas y cortoplacistas que derivan en frustración y aumentan el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (TCA).


Además, tenemos otro añadido. Cuando la información está basada en lo que vemos en RRSS o nos asalta mientras la usamos, el inconveniente va más allá de la veracidad de la noticia y de estos titulares sensacionalistas.


El algoritmo de las redes sociales está diseñado para mostrarnos lo que ya creemos. Si alguien cree que "el gluten es malo", el algoritmo le servirá titulares que confirmen ese miedo. Biológicamente, recibir información que nos da la razón libera dopamina, lo que refuerza el hábito de informarse en redes y no en fuentes críticas.

La ciencia requiere tiempo; el algoritmo, solo reacciones.

clickbait en nutrición

Detrás del envoltorio: La ingeniería del clickbait en nutrición

Para generar curiosidad, miedo, emoción y captar la atención se necesita una estética visual acorde. Por ello, en la mayoría de estos titulares utilizan la psicología del color rojo y amarillo para crear urgencia y apetito, acompañado de un lenguaje exagerado con palabras resaltantes en mayúscula:  “CUIDADO, PELIGRO, MEJORA, PREVIENE, CONSIGUE, etc.” y soluciones en forma de lista “los 3 alimentos…”.


Este formato creativo activa una ruta cognitiva rápida de respuesta que impulsa nuestra curiosidad antes de usar la lógica. Razón por la cual, es una de las estrategias más usadas en todos los tiempos.


Y cuando lo combinamos con colores llamativos contrastes fuertes, flechas, círculos, zoom. Paramos, miramos y hacemos click. Así que, aunque el contenido puede ser correcto, el formato, igual que el envase de un alimento, condiciona cómo lo interpretas.


Un envoltorio agresivo puede cambiar tu decisión futura sobre lo que consumes y en qué contexto lo haces, de la misma forma que un titular. En ambos casos si el diseño te obliga a reaccionar, no te está ayudando a decidir; te está empujando a consumir.


Ahora, seamos claros, si la ciencia no usa esta herramienta, la información se va a perder en el limbo y ahí la importancia de la ética profesional.


¿Existe el Clickbait ético? De la ingeniería del miedo al rigor profesional

La nutrición es una ciencia poco viral y por eso el clickbait aunque pueda ser peligroso, en este contexto como estrategia de información tiene matices.


Como mencione al principio es una herramienta que se ha convertido en la única forma que tienen ciertos perfiles para compartir información rigurosa por redes sociales. Un ejemplo de ello son perfiles como "El Coach Nutricional" del Nutricionista Roberto Vidal o “Trucos para adelgazar” del periódico Confidencial.


En ambos casos se utiliza con el mismo objetivo: atraer lectores que buscan una respuesta simple a problemas reales, pero diferenciado por la veracidad del contenido como puente hacia la evidencia, indicando que los tratamientos nutricionales no son cortoplacistas, ni que existe una solución única o simple y que en ocasiones es necesaria la participación de varios especialistas.


Aún así, la línea fina se pasa cuando aun siendo profesional sanitario, la técnica capta la atención pero pierde el contexto. Como profesional, puedo decirte que 'X hábito mejora tu salud' porque hay un estudio que lo respalda. No te miento, pero te estoy ocultando la mitad en la foto del titular para que hagas clic en mi contenido.


El clickbait de manera general nos obliga a eliminar los matices. Y en salud, cuando eliminamos los matices, el consejo se convierte en un simple activo publicitario. Y eso es lo que complica la técnica en nutrición si de verdad lo que se quiere es educar a la población.


En este contexto y como comenté es el artículo: “Estudios demuestran”. Un sello de garantía, hay que tener en cuenta que aunque los titulares o el contenido estén basados en “hechos científicos” o sean de perfiles profesionales, podrían estar relacionados como por ejemplo con estudios financiados por empresas privadas que contribuyen a la desinformación y mala interpretación de resultados.


Vender certezas en un campo de evidencias es marketing, no educación. En nutrición, la ausencia del 'depende' es la primera señal de un conflicto de intereses.


Por ello, independientemente de que la información vaya tras una estrategia de clickbait, en un mundo donde todo el mundo parece experto, no te quedes con lo primero que leas. Busca una segunda opinión, mira quién hay detrás de la noticia y recuerda que en nutrición no hay verdades mágicas. Cuestionar el titular es el primer paso para cuidar tu salud.


Fuente:

  1. Newman N, Fletcher R, Eddy K, Robertson CT, Nielsen RK. Reuters Institute Digital News Report 2025 [Internet]. Oxford: Reuters Institute for the Study of Journalism; 2025 . Disponible en: https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/

  2. European Commission. Eurobarometer: Media and News Habits 2025 [Internet]. Bruselas: Directorate-General for Communication; 2025. Disponible en: https://europa.eu/eurobarometer/

  3. Save the Children. Derechos sin conexión: Desinformación y discurso de odio en el entorno digital. Anexo Comunitat Valenciana [Internet]. Madrid: Save the Children España; 2024. Disponible en: https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2024-07/Anexo_Comunitat_Valenciana_Derechos_SinConexion.pdf

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