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Nutrición Inteligente: La tecnología en el futuro de la alimentación.

Actualizado: 17 sept

Cómo las apps están cambiando la forma en que comemos.


Cuando hablamos de Apps (aplicaciones informáticas) los profesionales de nutrición se ven muy favorecidos por su uso. Contar con software de sistemas, control de citas, guías de apoyo, de monitoreo, historial clínico y nutricional, sin duda ayuda en el día a día.


La mayoría de las aplicaciones reducen tiempos en diagnósticos, ayudan a definir tratamientos o automatizan citas, lo que se traduce en una mayor eficiencia, reducción de consultas innecesarias, colaboraciones interdisciplinarias implicadas en el paciente, acceso a la información completa y control de la evolución de manera remota.


app nutricion

Saber que se puede ofrecer una atención en tiempo real frente a situaciones específicas de emergencias o consultas que no precisen una atención presencial o personalizada, o una larga espera burocrática sobre un informe clínico, permite además al paciente tener respuesta inmediata, llevar un autocontrol sobre su estado de salud o acceder a servicios desde cualquier lugar del mundo sin contacto directo con el sanitario.


Siendo así una gran ayuda tanto para la población como para el profesional sanitario quien puede optimizar sus recursos y tiempo en visitas innecesarias.


Pero, ¿qué pasa con las aplicaciones de usuarios sobre nutrición y alimentos?


Las apps que prometen revolucionar la forma en que controlamos nuestro organismo y comprendemos los alimentos están cambiando la manera en que comemos. Desde el seguimiento del peso, las calorías ingeridas y quemadas, hasta la elección de alimentos y la interpretación del etiquetado, estas herramientas parecen ofrecer un control total. Pero, ¿son realmente útiles?, ¿nos ayudan de verdad a mejorar nuestros hábitos alimentarios o solo generan datos sin traducirse en cambios sostenibles?.


Hace algunos años, en este episodio de podcast (App y pulseras que te predicen el futuro) hable sobre mi experiencia trabajando en una empresa de aplicaciones del sector salud. En él explico las diferentes opciones que nos encontramos en el mercado e índico que el uso de estas aplicaciones no debe representar la falta de intervención o control con un profesional sanitario, porque podría ocasionar la pérdida de interés en el uso de algunas de ellas que si presentan una ventaja como un complemento en algún tratamiento, o por el contrario, la falsa percepción de salud por un uso obsesivo.

aplicaciones sobre alimentos

Se estima que sólo en Latinoamérica  el 73% de la población tiene móvil inteligente con aproximadamente 18 apps descargadas de las cuales el 59% son sobre salud y nutrición (1).


De todas estas apps, existen alrededor más de 200 contadoras de calorías, más de 220 que generan planes dietéticos y otras tantas que generan recetas, ideas de consumo y nos informan sobre los valores e ingredientes de los alimentos.


La sustitución del Nutricionista


El uso indiscriminado de estas apps está enfocada principalmente en jóvenes, quienes después de un tiempo pierden interés por su uso. Porque aunque en algunas situaciones son de gran ayuda lo cierto es que, los estudios no aseguran que generen cambios en el comportamiento de hábitos a largo plazo y estamos hablando de una generación que vive en constante inmediatez.


Además, la mayoría de estos usuarios no son conscientes de las limitaciones que pueden tener estas aplicaciones sin el complemento de una asistencia personalizada por parte de un profesional.


El papel de un nutricionista no solo se enfoca en indicar que comer y que no, como lo hacen la mayoría de estas apps principalmente a través de una clasificación simplista sobre los alimentos sin valorar factores como la calidad del alimento, el contexto, la disponibilidad o gustos personales. Tampoco ayudan sobre la importancia de mantener una relación con la comida, la autorregulación, la flexibilidad alimentaria, ni son un apoyo para objetivos a largo plazo o para conseguir hábitos permanentes. Cuestiones que se trabajan desde una educación nutricional.


Más inconvenientes que beneficios.


Hay que tener en cuenta que existen aplicaciones de usuario sobre alimentación o nutrición que no tienen soluciones a medidas y podría ocasionar a ciertos pacientes un riesgo para su salud por sus condiciones específicas, lo que resultaría una desventaja y aumentaría en algún caso desequilibrios nutricionales fomentando la desinformación a través de malas prácticas alimenticias.


Por lo que, es conveniente aclarar que su uso debe tener en todo momento un respaldo profesional para evitar riesgo o empeorar condiciones que impliquen complicaciones graves en la salud de quienes la usan.


¿Cuándo podríamos hablar de nutrición inteligente?


“Nuestra salud desde el móvil” empezará a mejorar cuando se trabaje sobre estas herramientas para ofrecer un mejor servicio e información basada en ciencia con un respaldo o asesoramiento profesional y con una actualización constante. Que permitan tener en cuenta todo el perfil personalizado del paciente en cada momento y que ofrezcan reportar cambios en el estado de salud físico, mental y de su rendimiento.


En caso de ofrecer una educación nutricional, deberán promover en todo momento hábitos a largo plazo con recomendaciones sencillas, flexibles y enfocadas en el bienestar, no solo en el peso. Que le permita al usuario reconocer tras su uso continuo, si sus actos lo están destinando a una posible detección de conductas relacionadas a trastornos o restricciones obsesivas y que tras la lectura de sus datos le indique cuando es necesario acudir a un profesional.


Además, sería necesario que estas aplicaciones estuvieran vigiladas por el profesional sanitario cualificados que atienda al paciente y que además permitan la participación en foros o grupos de apoyos donde existan la intervención de otros profesionales previamente seleccionados bajo consenso, que puedan incentivar con retos o tareas a grupo con intereses parecidos.


La protección de datos y la integridad del usuario debe ser prioritario, hay que recordar que a veces se nos olvida que damos información altamente privada que podrían ser utilizada por motivos meramente comerciales. Así ha sido el caso de Jhon Hackock, una aseguradora privada de EEUU que en su momento motivó a sus afiliados al uso de pulseras de actividad que registrara las condiciones físicas y de salud. Esto creó dudas sobre la selección de clientes más rentables solo por los datos reflejados en las pulseras: "mientras más te cuides, más rentable eres". Podéis conocer los detalles aquí .

Bibliografía:

  1. Krebs P, Duncan D Health App Use Among US Mobile Phone Owners: A National Survey JMIR Mhealth Uhealth 2015;3(4):e101  DOI: 10.2196/mhealth.4924

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