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El vending: del snack ultraprocesado a soluciones saludables e inteligentes.

Las máquinas expendedoras (vending) han evolucionado notablemente desde sus inicios. Hoy ya no solo buscan responder a necesidades de conveniencia y disponibilidad continua, sino que incorporan —al menos en su planteamiento— elementos de personalización, digitalización y, cada vez más, reclamos vinculados a la salud y la nutrición.


Desde conseguir un ramo de rosas frescas hasta comprar unos cigarrillos, el vending se ha consolidado como un referente del take-away 24/7, también en lo que respecta a la alimentación. Sin embargo, si analizamos la oferta desde el punto de vista del diseño de producto y del entorno alimentario, aproximadamente el 85 % sigue estando dominado por alimentos ultraprocesados: snacks altamente palatables, bollería industrial o bebidas azucaradas. Productos con una vida útil prolongada y gran estabilidad logística, pero con un bajo valor nutricional, que además se asocian a patrones de consumo poco estructurados y a entornos claramente obesogénicos.


De hecho, diversas publicaciones científicas han vinculado la alta disponibilidad de estas opciones en máquinas expendedoras con una influencia negativa sobre las elecciones alimentarias, especialmente entre niños y jóvenes (1-3). Como respuesta, en países como España se ha exigido que al menos el 80 % de los productos ofrecidos sean alimentos frescos, integrales o bebidas sin azúcares añadidos, sobre todo en aquellas máquinas ubicadas en espacios públicos donde la salud debería ser una prioridad, como centros educativos u hospitales. Y se ha recomendado relegar los productos ultraprocesados a zonas menos visibles de la máquina, una estrategia basada en nudging y arquitectura de elección. 


De la regulación a la estrategia: el verdadero reto del vending saludable.


Cambiar esta lógica de consumo “rápido” no es trivial. No se trata únicamente de sustituir productos, sino de repensar el sistema desde una perspectiva estratégica, que combine decisiones técnicas, diseño de producto, conservación, logística y modelo de negocio.

Reposicionar la demanda del consumidor y transformar la oferta disponible requiere inversión, planificación y coherencia, pero también abre una oportunidad clara de innovación para la industria alimentaria: desarrollar productos que no solo cubran una necesidad inmediata, sino que aporten valor nutricional real y respondan a un consumidor cada vez más informado.


En algunos países este cambio ya ha comenzado a materializarse. Existen máquinas expendedoras equipadas con tecnología avanzada que ofrecen, por ejemplo, fruta perfectamente envasada y lista para consumir, sin necesidad de pasos previos de lavado o corte. Y este aspecto resulta clave, ya que la presentación, la seguridad microbiológica y la conservación en el punto de venta siguen siendo algunos de los principales retos de productos frescos perecederos y uno de los motivos por los que no se experimenta con ellos en estrategias de marketing.


Pero desde el punto de vista tecnológico, el uso del vending como herramienta para mejorar la oferta alimentaria —o incluso como vía para reducir el desperdicio de alimentos perecederos— puede apoyarse en soluciones de conservación bien conocidas: agentes antimicrobianos, recubrimientos comestibles, bioconservantes, envases en atmósfera modificada (MAP) o controlada, y sistemas de empaquetado inteligente (4–6). Estas tecnologías actúan sobre el entorno del alimento y el proceso, ayudando a preservar color, textura y nutrientes, al tiempo que refuerzan la seguridad y viabilidad económica del producto.


En este sentido, podríamos empezar a aplicar estrategias de venta y rotación también a alimentos saludables y frescos, cuyos perfiles nutricionales los hacen especialmente susceptibles a un deterioro rápido, y cuestionar la idea de que una vida útil corta implica necesariamente bajos márgenes de beneficio —aunque el hecho de preferir utilizar alimentos ultraprocesados depende de muchos más factores y bastante menos simplistas que su larga vida útil—.

Vending
Imagen: Vending Saludable en Continente Asiático

Cuando comer pasó a ser “rellenar un hueco”.


Hablar de vending no es solo hablar de los alimentos que contiene, sino también de la influencia que ejerce sobre el comportamiento alimentario. Sabemos que, en los últimos años, los consumidores demandan cada vez más alimentos mínimamente procesados y sin conservantes. Y aunque la industria alimentaria está comenzando a adaptarse a esta tendencia con soluciones más sostenibles, el vending nació para ahorrar tiempo. Su diseño prioriza la accesibilidad inmediata, la alta palatabilidad, el bajo coste percibido y la ausencia de preparación del alimento por parte del usuario.


Entonces surge la pregunta clave desde el punto de vista del diseño del sistema: ¿es buena idea integrar opciones saludables en un modelo que ha terminado moldeando nuestra relación con la comida en contextos de prisa, estrés y desconexión?.


Porque el vending no solo responde a un estilo de vida acelerado, sino que refuerza una alimentación desestructurada en entornos públicos con jornadas intensas, donde la accesibilidad se traduce en dependencia de opciones rápidas y el tiempo se convierte en el valor más preciado. No es casualidad que estas máquinas se ubiquen en oficinas, hospitales, universidades o estaciones públicas: espacios donde se normaliza el picoteo continuo y el consumo de pie sin pausa. Entonces, quizás allí esté la respuesta por el cual la idea del cambio en el uso de estas máquinas sea algo favorable para la población.


 Tendencias recientes: de manzanas a la completa personalización.


Ante este escenario, la industria busca transformar estas máquinas en soluciones que respondan a la demanda de alimentos más nutritivos, convenientes y personalizados. Se propone así un modelo de vending que no se limite a la venta de una pieza de fruta, sino que ofrezca preparaciones frescas en minutos, con ingredientes 100 % naturales, ultracongelados o mínimamente procesados, y con posibilidad de personalización mediante aplicaciones móviles. El usuario puede configurar su receta y enviarla directamente a la máquina desde su smartphone.


Permitiendo, además, ajustar ingredientes o valores nutricionales —por ejemplo, añadir más proteína o fibra—. La idea va más allá de ofrecer productos “saludables”. Por ejemplo, marcas como Alberts buscan que la máquina se adapte a necesidades individuales, acercándose a una reformulación del concepto de comida rápida, más nutritiva y alejada del modelo clásico basado en snacks ultraprocesados (7).

Alberts vending
Imagen: Alberts Vending

Estos sistemas conectados permiten además recopilar datos sobre consumo, frecuencia y preferencias, generando insights valiosos para la toma de decisiones y el ajuste de la oferta. Desde el punto de vista del marketing y la innovación, se trata de una personalización algorítmica, orientada a mejorar la experiencia del usuario y la eficiencia del sistema.


Sin embargo, al no hablar únicamente de una pieza de fruta tras la ventana de la máquina, conviene no confundir este nuevo modelo de negocio con una personalización nutricional clínica. Sobre todo cuando se apoya en criterios simplificados —como el "bajo contenido calórico" o el reclamo “100 % natural”— porque puede desplazar alimentos variados y ricos en fibra, micronutrientes o proteínas completas, empobreciendo la diversidad de la dieta.


Mejorando nuestros hábitos mientras mejoramos nuestra alimentación.


El vending podría transformarse y desempeñar un papel mucho más ambicioso que el de ofrecer refrescos y chocolatinas. La combinación de nuevos sistemas de envasado con métodos adecuados de refrigeración permitiría extender la vida útil de alimentos frescos, tanto en formato entero o personalizado, como troceado y ofrecerlos listos para consumir mediante tecnologías que actúan sobre el entorno y el proceso, sin necesidad de añadir aditivos, o, en algunos casos, combinándolos de forma complementaria cuando la seguridad y la estabilidad del producto lo requiere (8).


¿Significa todo esto que el vending puede convertirse en una herramienta para mejorar nuestros hábitos alimentarios?

No necesariamente.


Estas máquinas siguen respondiendo a un contexto de prisa y take-away. No sustituyen una comida tranquila, compartida y consciente. Además, existe el riesgo de reproducir una oferta igualmente problemática, basada en intereses económicos y en alimentos de moda —como hiperproteicos o suplementos— que generan una percepción de salud sin un respaldo nutricional sólido, dando lugar a ultraprocesados “disfrazados” de opciones saludables.


Ahora bien, la evidencia disponible sugiere que una reformulación radical de la oferta no implica necesariamente un fracaso económico. Griffiths M. et al. (8) observaron que la sustitución completa de productos estándar —generalmente altos en calorías y grasas— por opciones 100 % saludables en máquinas expendedoras ubicadas en un entorno hospitalario no tuvo efectos negativos relevantes sobre el comportamiento de los usuarios ni derivó en pérdidas financieras definitivas. Aunque se registró una reducción del 27 % en el volumen de ventas, la caída de ingresos no fue considerada “catastrófica”, siempre que la selección de productos se realizara de forma estratégica y ajustada al contexto.


Aun así, y con todas estas limitaciones, el cambio de modelo demuestra que es posible conciliar rapidez y nutrición, y que el vending puede evolucionar hacia formatos más alineados con hábitos alimentarios equilibrados, sin renunciar a la comodidad que lo define.


Es aquí donde vuelve a aparecer la cuestión clave: no es la tecnología ni las herramientas, sino el criterio con el que se utilizan. Controlar los ingredientes, evaluar la oferta disponible, comprender el contexto de consumo, educar al consumidor y saber combinar conveniencia con diversidad y calidad real es lo que marca la diferencia y determina si el vending suma o resta. Porque la conveniencia, por sí sola, no garantiza calidad; y la personalización, cuando se aleja del rigor nutricional y de la diversidad alimentaria, puede incluso empobrecer la dieta.


No se trata de decidir si el vending es bueno o malo. La verdadera pregunta es: ¿qué tipo de relación con la comida queremos automatizar?


Porque las máquinas, al final, solo hacen una cosa: amplificar nuestras decisiones.¿Seremos capaces de elegir esa manzana troceada —que ni siquiera trajimos de casa— cuando el hambre aprieta y las opciones menos saludables siguen siendo más visibles?

Fuentes:

  1. Park H, Papadaki A. Nutritional value of foods sold in vending machines in a UK University: Formative, cross-sectional research to inform an environmental intervention. Appetite. 2016; 96:517-525

  2. Kakarala M, Keast D, Hoerr S. Schoolchildren's consumption of competitive foods and beverages, excluding à la carte.  J Sch Health. 2010; 80(9): 429-35

  3. Center for Science in the Public Interest. Dispensing Junk: How School Vending Undermines Efforts to Feed Children Well [Internet]. Washington (DC): Center for Science in the Public Interest; 2004. Disponible en: https://www.cspi.org/resource/dispensing-junk-how-school-vending-undermines-efforts-feed-children-well

  4. Dwibedi V, Kaur G, George N, et al. Research progress in the preservation and packaging of fruits and vegetables: From traditional methods to innovative technologies. Food Packaging and Shelf Life [Internet]. 2024;  46:101385 https://doi.org/10.1016/j.fpsl.2024.101385

  5. Rizzo, V. Sustainable Postharvest Innovations for Fruits and Vegetables: A Comprehensive Review. Foods [Internet]. 2025; 14(24): 4334. Disponible en: https://doi.org/10.3390/foods14244334

  6. Caleb O, Mahajan P, Al-Said F, Opara U. Modified Atmosphere Packaging Technology of Fresh and Fresh-cut Produce and the Microbial Consequences-A Review. Food Bioproc Tech. 2013; 6(2): 303-329.

  7. Lappi J, Arvola A, Calton A, et al. Development and consumer perceptions of a snack machine producing customized or personalized on-demand bakery products. Food and Humanity [Internet]. 2025; 5:100802. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2949824425003064?via%3Dihub

  8. Griffiths M, Powell E, Usher L, et al. The health benefits and cost-effectiveness of complete healthy vending. PLoS One. 2020; 15(9):e0239483. Disponible en :https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32956376/

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